Qué son las stablecoins: monedas digitales más usadas que las principales criptomonedas (y diseñadas para evitar su volatilidad)

Mastercard acaba de anunciar su intención de mejorar su programa de tarjetas de criptodivisas con el fin de agilizar el mecanismo de conversión entre éstas y la moneda tradicional o fiduciaria. Y, aunque parezca un contrasentido, esta agilización llegará mediante la introducción de un nuevo paso intermedio: la conversión de criptomoneda a una ‘stablecoin’, y de ésta a moneda fiduciaria.

Raj Dhamodharan, responsable de productos blockchain de Mastercard, ya avisaba a comienzos de año (en su blog corporativo) de que su compañía buscaba incorporar estas ‘stablecoins’ a su red. Pero quizá en este momento te estés haciendo una pregunta…

…¿de qué hablamos cuando usamos el término ‘stablecoin’?

Una definición

Una stablecoin es un token digital (como puede serlo un bitcoin o un NFT) cuyo valor permanece vinculado al de otros activos, frecuentemente no-digitales —mayoritariamente una moneda fiduciaria (euro, dólar, yuan…) o una materia prima (oro, plata, petróleo…)—. De este modo, la emisión de cada unidad de una stablecoin debe estar respaldada por una determinada cantidad del activo en cuestión, que el emisor del token deberá tener almacenada para permitir su conversión.

También se denomina ‘stablecoins’ a otros dos tipos de tokens, en este caso descentralizados, que no encajan del todo con esta descripción:

  • Stablecoins vinculadas a criptodivisas: Son las de mecanismo de funcionamiento más complejo, basado en el uso de contratos inteligentes.

  • Stablecoins algorítmicas o ‘no colateralizadas’: En este caso, son sus algoritmos los que están diseñados para reducir la volatilidad de su valor, básicamente automatizando el comportamiento estándar de un banco central. Esto es, crear nuevos tokens cuando el precio sube demasiado, y destruirlos cuando cae.

Una explicación

¿Cuál es el sentido de crear algo así? Muy simple: contar con monedas basadas en tecnología blockchain que, a diferencia de Bitcoin o Dogecoin, por ejemplo, permanezcan a salvo de la volatilidad intrínseca de éstas; es decir, de las repentinas subidas y bajadas de su valoración que han hecho desconfiar de las ‘tradicionales’ criptodivisas a muchos inversores.

Sumemos a eso que será difícil que las criptodivisas no-estables puedan llegar a consolidarse como medio de pago si siguen siendo susceptibles a que su valor dé un vuelco en el breve espacio de tiempo en que se lleva a cabo un proceso de compra online. Recordemos cómo tuvo que limitar Tesla el uso del bitcoin a la hora de comprar uno de sus nuevos vehículos a través de su web.

Podría parecer que monedas digitales como éstas, ‘condenadas’ a valer siempre —por ejemplo— un euro, carecen del atractivo especulador de Bitcoin y compañía. Pero las stablecoins constituyen una alternativa a las principales criptomonedas del mercado a la hora de realizar pagos.

Y, además, como el oro y los bonos del Tesoro, pueden alzarse como un refugio para los inversores en momentos de inestabilidad.

Por otro lado, para quiénes siguen viendo en las clásicas monedas fiduciarias una reserva de valor sólida, recurrir a stablecoins vinculadas a las mismas sólo supondrá sumarles las ventajas de su naturaleza digital y de una mayor privacidad en las operaciones.

Un auge invisible

Ya no es sólo que, como expresaba hace unos meses el departamento de investigación de la casa de cambios Bitmex, el auge de las stablecoins hará que en breve “el Bitcoin carezca de sentido”…

… es que, de hecho, las stablecoins ya son mucho más usadas que sus equivalentes ‘inestables’, aunque atraigan mucho menos interés mediático: las dos stablecoins más usadas (Tether y BinanceUSD) suman ellas solas un volumen similar al de las siete mayores criptomonedas juntas. Tether es, en sí misma, más usada que el todopoderoso Bitcoin. Y esto es gracias, sobre todo, a su función como moneda intermedia en las operaciones de cambio.

Por supuesto, tienen sus desventajas: de nada sirve que la emisión de una stablecoin esté respaldada por activos externos si no nos fiamos de la honradez de la entidad emisora. El ‘Petro’, la criptomoneda pública venezolana, está respaldada por el petróleo de PDVSA… pero, ¿y si los inversores no se fían de la información oficial sobre las reservas de petróleo venezolano?

Pero el auge de las stablecoins no hace sino respaldar los planes de aquellos gobiernos y bancos centrales que se han planteado la posibilidad de emitir su propio dinero digital: si ‘criptodólares’ y ‘criptoeuros’ emitidos por empresas privadas cosechan el respaldo de los inversores, ¿por qué no deberían lanzarlos los emisores de las propias monedas fiduciarias a las que están vinculados?

Ejemplos de stablecoins

  • Vinculadas a moneda fiduciaria: Tether, BinanceUSD, TrueCoin, TrueUSD, USDCoin (vinculadas al Dólar USA); EURO Stasis (Euro); Brazilian Digital Token (Real).

  • Vinculadas a materias primas: PAX Gold, DigixDAO (Oro); AGX Silver (Plata); Petro (Petróleo); Tiberius Coin (Varios metales).

  • Vinculadas a otras criptodivisas: DAI (Ethereum).

  • Algorítmicas: Basis, NuBits, Kowala.

  • Mixtas: Celo Euro (Celo + varias criptodivisas).


La noticia

Qué son las stablecoins: monedas digitales más usadas que las principales criptomonedas (y diseñadas para evitar su volatilidad)

fue publicada originalmente en

Genbeta

por
Marcos Merino

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