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El Metaverso de Facebook es como el cuento de Pedro y el lobo: una mentira que acabará siendo real de tanto repetirla

Decía Goebbels que una mentira repetida mil veces la convertirá en realidad, y esa es la sensación que deja otro episodio más del Metaverso. Porque sí, aunque el evento de ayer de Facebook fuera esa presentación en sociedad de lo que la compañía quiere que sea el futuro de la comunicación virtual de la forma más inmersiva y ubicua posible, el concepto lleva entre nosotros muchísimo tiempo, tanto en la ficción como en la realidad.

Veamos el camino recorrido hasta ahora, lo que tenemos por delante y por qué pese a todo lo que Facebook haga ahora, su éxito no está claro incluso aunque su idea sí triunfe.

Los otros metaversos

Second Life

Second Life

El primer gran intento de lograr un universo paralelo en que pudiéramos estar en contacto con otras personas virtuales fue Second Life, ese “mundo virtual” lanzado en 2003 que llegó a tener cierto éxito, y en el que incluso los partidos políticos españoles llegaron a hacer campañas electoral en su universo. Sin embargo, fue muy adelantado a su tiempo, y sus creadores nunca consiguieron crear la experiencia buscada, por arcaica que fuera.

El siguiente Metaverso que quiso ser masivo fue el de Sony con PlayStation Home, esa plataforma virtual para jugadores que llegó un poco después del lanzamiento de PlayStation 3, y con la que la compañía quiso potenciar una experiencia social que fuera más allá de las redes que en ese momento ya estaba creciendo. Si la Wii con sus avatares ya estaba funcionando muy bien localmente, ahora se trataba de llevarlo a un mundo paralelo en el que compartir con la comunidad gamer. Llegó a tener de 31 millones de usuarios, pero pese a los intentos de Sony, se fue apagando. Otro que llegaba demasiado pronto y en una plataforma cerrada para poder triunfar.

La promesa de los metaversos nunca se ha cumplido. La realidad ha sido, por tanto, una mentira

Facebook Horizon, el Metaverso antes del Metaverso. Sí, tal y como Facebook (¿o era Meta?) nos recordó ayer, la compañía ya tiene una plataforma de realidad virtual en la que los usuarios de Oculus pueden entrar, pero de nuevo, de momento está muy cerrada por sus requerimientos de hardware. Lo cierto es, además, que la propuesta todavía no tiene el atractivo que haga que la gente compre hardware Oculus con el mero propósito de entrar. Tampoco podemos olvidarnos de Second Life 2.0 o de ‘Fortnite’, que también está creando su universo virtual con éxito pese a la falta de inmersión.

Si antes cualquier referencia de mundo virtual apuntaba a Second Life, que quiso ser eso sin el añadido de la realidad virtual, que por entonces era inexistente, desde que en 2011 Ernest Cline publicara ‘Ready Player One‘, todas las referencias apuntan a que a lo que se quiere parecer cualquier universo virtual es a Oasis, el videojuego que genera ese mundo al que los habitantes van a disfrutar de una vida que en en su realidad cotidiana les es imposible.

Un cuento que ya conocemos

Oculus

Hace aproximadamente seis años, la realidad virtual se convirtió en tendencia gracias a que Oculus comenzó a comercializar sus kits, y sobre todo, al marketing que se hizo en la industria móvil tratando a esta tendencia como el futuro. Tanto fue así que Samsung comenzó a vender las Gear VR, que junto a un Galaxy de gama alta permitía visualizar contenidos, juegos y lo que los desarrolladores plantearan.

Desde entonces, la realidad virtual como hardware ha vuelto a caer, como otras veces, en el olvido. Lo que entregaba era muy interesante, pero no era lo que queríamos para llegar al punto de Ready Player One. El hardware está mejorando muy rápido, pero sigue estando en una etapa muy temprana, no para dar buena experiencia, sino para cumplir con el objetivo, que implica expectativas titánicas. Ese es el gran problema, que probablemente Facebook/Meta tiene ahora objetivos mucho más grandes que los que tenía Steve Jobs cuando vio que el smartphone moderno que planteaba sería el futuro.

Gear Vr

Desde 2015 las cosas han mejorado mucho, pero técnicamente, por ejemplo, la resolución de las pantallas de los kits de realidad virtual está muy lejos de la que habría que lograr para que un cine virtual se viera como una sala física. Es decir, por mucho avance que haya, la línea temporal para lograr el objetivo es tan larga que la travesía recorrida se antoja ínfima.

Sí, creo que a muchos usuarios actuales de Facebook (es decir, medio mundo) les gustaría viajar a cualquier parte y sentir los olores, ambiente y texturas como si estuvieras allí. Gustaría poder ver fútbol desde tu casa y sentirte en el Santiago Bernabéu, o ir a un concierto y sentir en el pecho el impacto de los graves de los altavoces de un estadio.

El largo camino hacia el Metaverso

Metaverso Facebook

Pero no estamos nada cerca de eso, que llegará, pero a largo plazo viendo ritmo del avance actual. Hace bien Zuckerberg en poner toda la carne en el asador para hacer avanzar la industria a base de derroche en I+D. Así es como en hardware han crecido gigantes como Samsung o Apple, a base de invertir. Así es como, con rumores y demostraciones de pantallas plegables durante una década, los smartphones plegables se han hecho una realidad: pasando por mucho laboratorio y prueba y error.

La apuesta de Zuckerberg parece segura, pues es muy probable que exista un Metaverso como hoy en día existe Facebook. Lo que no parece claro es que su apuesta sea la ganadora. Si algo nos ha enseñado la historia de la tecnología (y los últimos años en redes sociales) es que rara vez las cosas surgen como a los creadores les gustaría. Imponer tecnologías artificialmente no suele ser el camino del éxito, en hardware y servicios. Y en Meta, Zuckerberg lo sabe bien. Sí, logró contener el golpe de Snapchat imponiendo sus stories, pero no lo está logrando con TikTok. Y no es algo que diga Genbeta, sino los documentos internos de Facebook.

La apuesta visionaria de Zuckerberg parece la correcta, pero se siente como la de Xerox frente a Apple y Microsoft, es decir, que se puede quedar sin la tarta final

A nivel de hardware, pocas compañías van a tener el músculo para competir con Facebook si la inversión sigue siendo de 10.000 millones al año, como han mencionado que van a hacer este curso. Sin embargo, la posibilidad de crear metaversos, como la de crear una red social que escale, es probable que sea commodity llegado el momento. Y ahí Meta tendrá que competir contra muchos enanos que no tendrán su reputación y que partirán de cero de cara a imagen público.

Para Meta, el Metaverso suena a huida hacia delante previendo que las redes sociales (o sus redes) pierdan relevancia con el tiempo. Pero hasta que llegue, Meta debe mantener su posición. Y las cifras de decrecimiento entre jóvenes no dejan tan claro que vaya a ser un gigante dominante para cuando el Metaverso deje de ser una mentira y sus promesas puedas ser reales.


La noticia

El Metaverso de Facebook es como el cuento de Pedro y el lobo: una mentira que acabará siendo real de tanto repetirla

fue publicada originalmente en

Genbeta

por
Antonio Sabán

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